La propuesta
Este programa no recorre la historia del arte como una lista de movimientos. Partimos de obras concretas que marcan hitos, puntos de ruptura que nos acercan a cada contexto histórico, las ideas e imaginarios en juego y, sobre todo: por qué estas pinturas, esculturas y edificios tan distantes en el tiempo todavía nos interpelan. A lo largo de ocho encuentros online en vivo y uno presencial, la obra elegida será una puerta de entrada para entender el arte –y el mundo– de otra forma diferente.
No hacen falta conocimientos técnicos ni formación previa: nuestro objetivo es ayudarte a descubrir una manera de mirar que cambiará tu relación con el arte para siempre

ATLAS. Música San Andrés.
> Bienvenido a una nueva manera de mirar.
Conocé esta nueva propuesta en palabras del profesor Diego Guerra

La transformación. Al terminar el programa podrás:
- Disfrutar más de la experiencia artística
- leer una obra con criterio
- entender el arte en su contexto histórico
- reconocer patrones y rupturas
- tener un mapa claro de la historia del arte
- ganar seguridad para interpretar y opinar
Programa de clases
- Clase 1. Partenón — Fidias, Ictino y Calícrates, 447-438 a.C.
Los griegos descubrieron que la belleza tiene estructura. Proporción, equilibrio, armonía entre las partes: una idea tan poderosa que Occidente no dejó de citarla en dos mil quinientos años. El Partenón no es solo un templo. Es el manifiesto fundacional de lo que llamamos arte. - Clase 2. Capilla Sixtina — Miguel Ángel, Botticelli et al., 1481-1541
El Renacimiento puso al ser humano en el centro: del cosmos, de la fe, de la imagen. Miguel Ángel pintó el techo de la Sixtina como quien compite con Dios: con anatomía, drama y ambición desmedida. El arte descubría que podía ser, también, una forma de gloria personal. - Clase 3. Las Meninas — Diego Velázquez, 1656
El Barroco complejizó la mirada. Velázquez pintó un cuadro que nos devuelve la mirada, que mete al rey, al pintor y al espectador en el mismo espacio imposible. Hace cuatro siglos anticipó las preguntas que el arte contemporáneo todavía no terminó de responder. - Clase 4. El juramento de los Horacios – Jacques-Louis David, 1784
A las puertas de la Revolución Francesa, la pintura vuelve la mirada hacia la antigua Roma como espejo de valores morales. La exaltación del sacrificio por la patria y la claridad compositiva del Neoclásico se alían para inaugurar la pintura académica de historia. - Clase 5. Impresión: sol naciente — Claude Monet, 1872
El siglo XIX rompió el taller. Los impresionistas salieron a la calle, al río, a la luz del mediodía, y descubrieron que la realidad no es lo que está ahí sino lo que el ojo percibe en un instante. Un cambio de objeto que fue, en realidad, un cambio de sujeto. - Clase 6. Guernica — Pablo Picasso, 1937
El siglo XX le dio al arte una nueva urgencia: nombrar el horror. El Cubismo ya había fragmentado la forma; Picasso usó esa fragmentación para mostrar lo que la fotografía no podía: el caos interior de la violencia. El arte como testimonio, como grito, como acto político. - Clase 7. Fuente — Marcel Duchamp, 1917
Un mingitorio firmado. Con ese gesto, Duchamp destruyó la pregunta “¿qué tan bien está hecho?”; y la reemplazó por otra: “¿qué decide que algo sea arte?”; La respuesta cambió todo: si el arte es una decisión conceptual, entonces cualquier cosa puede serlo. Y nada está garantizado. - Clase 8. Jarrones de colores – Ai Weiwei, 2006 ¿Arte o vandalismo?
Un tesoro milenario, una intervención irreversible y una denuncia política contundente. Ai Weiwei tensiona los límites del arte desde lo material, lo ético y lo conceptual. En el siglo XXI, el arte ya no busca únicamente representar belleza o realidad: busca intervenir en la conversación pública. Entre redes sociales, inteligencia artificial, activismo y cultura digital, la obra dejó de ser solo un objeto para convertirse en una pregunta abierta. Y quizás esa sea la
gran herencia del arte contemporáneo: obligarnos, una vez más, a mirar el mundo de otra manera. - Bonus Guía en muestra en vivo.

